Voy contando las farolas,
que ni saben de mi sueño,
ni reconocen tu sombra.
Continuan a lo largo de la calle
hasta el punto que confundes una sola,
con el resto.
Justo eso, nunca me pasó contigo.
Incluso le dan la vuelta a la ciudad,
651,652,653...
Una vez llegué a contar hasta mil doscientas
y no te lo vas a creer
pero había más luz en tus ojos.
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